¿Por qué cuando te diagnostican una hernia discal lumbar la mayoría solo se fijan en la zona lumbar?



Cuando un paciente recibe un diagnóstico de hernia discal lumbar, el foco tanto de los profesionales como del propio paciente suele centrarse únicamente en la zona lumbar. Sin embargo, la gran mayoría de los dolores lumbares no tienen su origen en la espalda, sino en los miembros inferiores. La rigidez muscular y la falta de movilidad en las piernas pueden generar bloqueos articulares progresivos en tobillos, rodillas y caderas, que terminan afectando la zona lumbar y pélvica hasta provocar dolor.

De hecho, cuando un paciente con dolor lumbar llega a consulta y se realiza una exploración profunda, es común encontrar más dolor y rigidez en la musculatura posterior del muslo (isquiotibiales) que en la propia zona lumbar.

La clave está en entender que el dolor es solo un síntoma de que algo no está funcionando bien en el cuerpo, pero centrarse únicamente en la zona del dolor es un error biomecánico y fisiológico.

El origen del dolor lumbar: más allá de la espalda

El cuerpo humano funciona como una cadena de compensaciones biomecánicas. Si una articulación o un grupo muscular pierde movilidad o elasticidad, el cuerpo redistribuye las cargas y las fuerzas mecánicas hacia otras estructuras, generando sobrecargas que, con el tiempo, se transforman en dolor y lesión.

La región lumbar no es una estructura aislada, sino que está directamente influenciada por la movilidad y estabilidad de las articulaciones inferiores:

  • Tobillos rígidos: Afectan la marcha y alteran la alineación de la rodilla.
  • Rodillas bloqueadas: Aumentan la carga sobre la cadera y la pelvis.
  • Caderas con restricción de movilidad: Generan compensaciones en la pelvis y la columna lumbar.

Cuando los músculos de las piernas pierden flexibilidad y capacidad de absorción de impactos, el esfuerzo se traslada a la zona lumbar, aumentando la compresión sobre las vértebras y los discos intervertebrales.

Ejemplo en consulta:
Pacientes con dolor lumbar crónico a menudo presentan una musculatura isquiotibial excesivamente rígida y acortada, lo que limita la movilidad de la cadera y obliga a la columna lumbar a compensar ese déficit. El resultado: sobrecarga lumbar, pérdida de movilidad vertebral y, en casos extremos, aparición de hernias discales.

¿Cómo la rigidez muscular genera bloqueos articulares?

1. Pérdida de elasticidad muscular y aumento de la compresión articular

Los músculos deben ser elásticos y funcionales para permitir el movimiento sin generar restricciones. Cuando un músculo pierde su elasticidad, aumenta la congruencia articular—es decir, la cantidad de contacto entre las superficies articulares—y, por lo tanto, la presión sobre las estructuras óseas.

Ejemplo:
Una persona con isquiotibiales rígidos tendrá una menor capacidad de extensión de cadera, lo que obligará a la columna lumbar a compensar con un aumento de la curvatura lumbar (hiperlordosis), incrementando la presión sobre los discos intervertebrales.

2. El efecto dominó: cómo una disfunción articular genera dolor lumbar

  • Un tobillo con movilidad reducida afecta la forma en que caminamos.
  • Esto altera la alineación de la rodilla y la cadera.
  • Una cadera con restricción de movilidad afecta la pelvis.
  • La pelvis transmite la disfunción a la columna lumbar.

Este efecto acumulativo hace que el dolor no siempre aparezca en la zona donde se origina el problema, sino en la estructura que ha recibido la mayor sobrecarga.

En estudios de dolor lumbar crónico, se ha observado que los pacientes con menor movilidad de cadera presentan mayores niveles de compresión vertebral y limitación de movimiento en la zona lumbar.

¿Por qué una hernia discal no es solo un problema de la espalda?

Cuando la musculatura de las piernas pierde su capacidad de absorción de impactos, las vértebras lumbares soportan una mayor presión intervertebral. Esto genera un aumento progresivo de la carga sobre los discos, favoreciendo su deterioro.

Explicación biomecánica:
El núcleo pulposo del disco intervertebral está diseñado para distribuir cargas, pero si la presión sobre el disco es excesiva y prolongada, el material del núcleo puede desplazarse, generando una hernia discal.

En la mayoría de los casos, el problema no es la columna en sí, sino la falta de movilidad y estabilidad en otras estructuras, lo que lleva a la zona lumbar a recibir una carga excesiva.

El error de tratar solo la zona lumbar

La mayoría de tratamientos convencionales para el dolor lumbar se enfocan en:

  • Aplicar calor o frío en la zona lumbar.
  • Masajes y terapia manual solo en la espalda.
  • Fortalecimiento exclusivo de la musculatura lumbar y abdominal.

Estos enfoques ignoran el origen real del problema y pueden incluso agravar la disfunción biomecánica, ya que:

  • Un masaje en la zona lumbar puede aliviar temporalmente el dolor, pero no resolverá la causa si la rigidez está en los miembros inferiores.
  • Fortalecer la musculatura lumbar sin recuperar la movilidad de cadera y piernas solo aumentará la compresión intervertebral.

La solución no está en tratar el dolor, sino en corregir las disfunciones biomecánicas que lo generan.

¿Cómo tratar una hernia discal desde su origen?

  • Evaluación completa de la movilidad articular: Antes de tratar una hernia discal lumbar, hay que analizar la movilidad de tobillos, rodillas y caderas.
  • Trabajo de elasticidad muscular: Un músculo rígido genera compresión articular. La prioridad debe ser recuperar la flexibilidad del tejido antes de fortalecerlo.
  • Fortalecimiento progresivo: Una vez recuperada la movilidad, se debe trabajar la fuerza estabilizadora para evitar nuevas compensaciones.
  • Adaptación de un mantenimiento activo acorde a la vida de cada persona: La forma en que caminamos y nos movemos en el día a día determina cómo distribuimos las cargas sobre la columna vertebral.

Conclusión: Deja de mirar solo la espalda

Si tienes una hernia discal lumbar o dolor lumbar crónico, es muy probable que el origen del problema no esté en la espalda, sino en tus piernas y en cómo estas han ido afectando progresivamente la estabilidad de la pelvis y la columna.

Tratar solo la zona lumbar sin corregir los bloqueos en las articulaciones inferiores es un error. El dolor lumbar es solo la consecuencia de una cadena de compensaciones biomecánicas que se han ido acumulando durante años.

En nuestro canal de YouTube, explicamos con más detalle cómo analizar el origen del dolor lumbar y qué estrategias aplicar para eliminarlo de raíz. No te pierdas el video explicativo que acompaña este artículo.

Comparte este artículo con quien lo necesite y ayúdales a entender que el dolor lumbar es solo la punta del iceberg.



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