¿Por qué el Dolor de Espalda no es lo importante? Lo importante es la causa.


Es común que los pacientes que inician un tratamiento para lesiones musculares o articulares se centren principalmente en el dolor que experimentan. Sin embargo, el dolor no es el problema real, sino una señal de que algo no funciona correctamente en el cuerpo. Para lograr una recuperación efectiva y duradera, es esencial identificar y tratar la causa subyacente del dolor en lugar de centrarse únicamente en aliviarlo.

El Dolor como Mecanismo de Defensa

Según el Guyton & Hall, Tratado de Fisiología Médica, la compresión articular excesiva reduce la perfusión sanguínea en los tejidos circundantes, limitando la oxigenación y promoviendo la acumulación de metabolitos inflamatorios, lo que contribuye a la sensación de dolor.

El tejido muscular rígido pierde su capacidad elástica y responde con espasmos y microinflamación al intentar elongarse nuevamente.

La Importancia de Abordar la Causa del Dolor

Un metaanálisis publicado en The Journal of Pain (Moseley et al., 2016) concluyó que los enfoques que combinan ejercicio específico con terapia de movilidad tienen una mayor efectividad a largo plazo en la reducción del dolor crónico musculoesquelético, en comparación con el uso exclusivo de fármacos o terapias pasivas.

El Proceso de Recuperación: ¿Por qué duele más al iniciar un tratamiento?

Un tejido muscular que ha perdido elasticidad tiene una menor capacidad para absorber cargas, lo que aumenta la presión sobre las articulaciones y genera dolor inicial al intentar restaurar su función.
El tratamiento rompe con patrones de compensación que el cuerpo había adoptado, lo que provoca una respuesta inflamatoria momentánea, necesaria para la regeneración.
Un estudio publicado en The Clinical Journal of Pain (Sluka et al., 2019) encontró que el ejercicio terapéutico genera una activación del sistema de analgesia endógena a través de la modulación del sistema nervioso central, reduciendo el dolor crónico con el tiempo.

La Oscilación del Dolor Durante el Tratamiento

A medida que el músculo recupera su funcionalidad y biomecánica óptima, el dolor disminuye gradualmente hasta estabilizarse en un estado sin molestias.

Incrementar la intensidad del tratamiento es necesario para lograr la máxima recuperación, pero siempre con un enfoque progresivo y supervisado.

Un metaanálisis publicado en The Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy (Smith et al., 2021) evaluó cómo los programas de rehabilitación que incluyen exposición gradual a la carga producen una reducción sostenida del dolor a largo plazo, validando la importancia de progresar en el tratamiento. 

Conclusión: No temas al dolor, ocúpate de su origen


Restaurar la elasticidad y movilidad muscular es esencial para reducir la compresión articular y prevenir futuras lesiones.

El progreso es gradual y debe ajustarse a la respuesta del cuerpo, pero la clave está en seguir avanzando bajo supervisión.

El dolor actúa como un sistema de alerta del organismo. Cuando una articulación ha estado limitada en su movimiento debido a la rigidez muscular y a la compresión excesiva, cualquier intento de recuperar su movilidad genera una respuesta dolorosa.

¿Cómo se explica esto desde la fisiología?

Si solo tratamos el dolor con analgésicos o tratamientos pasivos, estamos ignorando la causa real y permitiendo que el problema siga progresando. La clave para una recuperación real es corregir los patrones de movimiento alterados y restaurar la función muscular y articular.

Según la evidencia científica:
Cuando comenzamos a recuperar la movilidad de una articulación o músculo rígido, el cuerpo se defiende porque ha estado en una posición inadecuada durante mucho tiempo.Uno de los aspectos más frustrantes para los pacientes es que el dolor varía a lo largo del proceso de rehabilitación.

Cuando se saca al músculo de su zona de confort, el tejido responde con inflamación y aumento temporal de la sensibilidad. En lugar de centrarte en eliminar el dolor de inmediato, enfócate en corregir la causa que lo provocó. Ten en cuenta que el dolor es una señal de adaptación del cuerpo y su presencia durante el tratamiento no significa que el proceso sea incorrecto.

No interrumpas el tratamiento por sentir molestias iniciales. La recuperación requiere exposición controlada y progresiva a la carga hasta lograr una funcionalidad óptima. Para profundizar más en este tema, te invito a ver el vídeo que acompaña este artículo en mi canal de YouTube.


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